RITOS FUNERARIOS LATINOAMERICA

LOS WAYUU Tribú de Colombia y Venezuela


RITOS FUNERARIOS
El otro adiòs de los WAYUU
La luna todavía está asomada en el firmamento cuando un grupo de mujeres, vestidas con mantas de luto, levantan con su algarabía a los pocos invitados que aún concilian el sueño en hileras de chinchorros colgados de enramadas. Según la tradición wayuu, el ritual funerario reafirma los lazos familiares, tanto con parientes de sangre como con aliados (parientes políticos).
Todo wayuu muere dos veces y dos veces entierran a los muertos. La primera vez, en cualquier parte, en donde la persona haya fallecido. La segunda, en su territorio. En medio de la muchedumbre están los féretros de los esposos Temístocle y María Aminta González. Tienen la madera carcomida por el paso de los años.
la nieta de la pareja serà la encargada de limpiar la osamenta de sus abuelos,la víspera se preparó emocionalmente para no derramar una sola lágrima. "Durante la exhumación uno no puede llorar porque después los espíritus no quieren irse a Jepira"
Ella deberá estar en vigilia las siguientes 24 horas, rodeada de parientes que le hablan y cantan para que no se duerma. Si lo hace, los difuntos pueden apoderarse de su cuerpo.
El olor a chirrinchi -licor hecho de panela fermentada- es tan penetrante que parece emborrachar a los presentes. Una mujer ataviada con una manta colorida y un tocado en la cabeza desocupa lo prepara en dos tinajas (que simbolizan al hombre y la mujer)la bebida es regada por todo el cementerio. Les están dando de tomar a los invitados que vienen desde el más allá.
El aire se llena del humo de tabaco, que sale por bocanadas de un grupo de mujeres. "Por ahí también andan los malos espíritus y con esto se alejan", asegura 'Pocha' González, una matrona wayuu experta en rituales funerarios. Algunas mujeres bañan los ataúdes con varias botellas de whisky, que pasan de mano en mano.
Las urnas son destapadas y las encargadas de la exhumación se apresuran a tapar el cráneo del finado con un lienzo blanco. El público observa expectante. En el interior del ataúd sólo quedan los huesos, que son limpiados con un pedazo de tela empapado en chirrinchi y acomodados en un cofre de mármol.
Las tumbas vacías son purificadas con licor y aseguradas con un listón rojo. "En caso de hacerse mal el ritual, los espíritus malos pueden llevarse a un familiar; el color rojo les tapa los ojos para que no hallen el camino", dice 'Pocha'.
"El segundo velorio es la verdadera despedida de nuestros deudos. Los wayuu somos la única etnia en América con el privilegio de despedir dos veces a los difuntos"
EL RITUAL Y LA LEYENDA
Esta ceremonia en una de las más antiguas que aún sobrevive entre los rituales indígenas de Sudamérica y su propósito es liberar las almas atrapadas en la tierra por los cuerpos descompuestos que las contienen.Según narra la leyenda, mientras el hombre es enterrado y exhumado para un segundo sepelio, el alma o el espectro queda rondando en la tierra y puede penetrar los sueños de los vivos y cazarlos durante la noche. "El alma puede entrar en contacto y pedir cosas. Ellos quieren ir al Jepirra y si la familia no les da un segundo entierro, se ponen bravos", asegura José Luis Socarrás, un antropólogo Wayuú, una comunidad que integra a más de 350,000 indígenas que viven entre Colombia y Venezuela. Los huesos y el cráneo, algunos con cuero cabelludo y rastros de pelo, son puestos dentro de una hamaca y llevados en una procesión Wayuú a una aldea cercana donde se guardará el luto durante el día y la noche.
Mujeres indígenas irrumpen en una espeluznante cacofonía de clamores y aullidos, que a veces quedan ahogados por el sonido del viento que atraviesa la escasa vegetación del desierto.
Las promesas de una gran comilona durante el velorio conduce al sacrificio masivo de animales. Unos chivos son colgados de los árboles y desollados. Un nativo apuñala con un cuchillo de carnicero la cabeza de un toro, lo degüella y se para encima de su estómago para acelerar el desangre.
Cerca de unas 40 cabras son ofrecidas como regalo a los jefes de las castas (clanes tribales). Pronto ellos presumen de sus obsequios. Un hombre muestra con altivez la cola de una vaca, mientras que otro arroja ceniza de su cigarrillo sobre un chivo sacrificado.
Las familias se sienten orgullosas mientras más carne y comida hay en las exhumaciones. De hecho, estos son los más grandes ritos que denotan bienestar en la cultura Wayuú, mucho más que los matrimonios o los nacimientos.
"Todos reciben un chivo o más que un chivo. Si no, sería una vergüenza para la familia y crítica de las otras familias" "Este segundo entierro va a ser muy caro para las familias. Pero tiene que gastar todo lo que tiene hasta si se queda arruinada"
MAGIA NEGRA
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No todos los indígenas Wayuú creen en el "Jepirra" o en los curanderos ni sus ritos post-mórtem. Entre las más escalofriantes ceremonias se incluyen aquellas que se desarrollan con las víctimas Wayuú de asesinatos.
"Amarrarle los pies del muerto para que el asesino no se vaya muy lejos y se puede vengar muy rápido. O se le pone espinas de cactus en los ojos para que (el asesino) se quede ciego"
Los Wayuú conservan, en ciertas ocasiones, la placenta del recién nacido y si es asesinado, ésta se pulveriza y se aplica sobre la herida que le causó la muerte. "La barriga del asesino crece tanto como si estuviera embarazado y estalla"
LOS VELORIOS WAYUU
A los muertos se enterraban en distintas posiciones (sentados, boca a bajo, a medio lado, etc.)Cuando alguien muere, si es mayor de 2 años se le hace 2 días de velación y si se espera a algún familiar máximo 3 días, se realiza una ceremonia y se reparte la comida típica, esto se hace durante un mes después de haberse enterrado. Si es menor de 2 años no se le hace ceremonia si no que se entierra enseguida, además si el wayuu es asesinado solo lo puede ver la familia.
Además en fechas especiales se hacen brindis en memoria del muerto.
RITUALES DE María Lionza LA "DIOSA INDÌGENA" EN VENEZUELA
Miles de devotos se congregaron a la luz de velas en unas remotas montañas que son el centro de peregrinaje anual para venerar a una mítica diosa indígena venezolana conocida como María Lionza. Muchos fumaban tabaco en los rituales de purificación, mientras que otros cerraban los ojos, acostados boca arriba, rodeado de velas y sobre elaborados diseños dibujados en el suelo con un polvo blanco.
Algunos se llamaban a sí mismos como los "vikingos", pinchando su lengua con filosas cuchillas, mientras que la sangre les corría por la barbilla y el pecho. Ellos dijeron que no podía revelar los secretos esotéricos que rigen sus tradiciones.
Los creyentes eligen un rincón en el bosque o un recodo en el río para construir un altar desde donde invocarla. Usualmente lo decoran con fotografías, figuras y estatuillas, vasos con ron o aguardiente, tabacos, cigarrillos en cruz, flores y frutos.
María Lionza, considerada en el mundo del espiritismo la reina de las cuarenta legiones, formadas por diez mil espíritus cada una, es quien preside el altar. Junto a ella se coloca a Guaicaipuro, cacique que luchó valientemente contra los conquistadores españoles en el valle de Caracas y líder de la Corte Indígena;
El culto a María Lionza. Los creyentes a menudo piden la curación espiritual o la protección de la brujería, o traen ofrendas a la diosa en agradecimiento por la cura de alguna enfermedadimagen de la diosa, que levanta la pelvis al cielo, montada en un tapir, en cuyas patas se enrosca una serpiente.Los seguidores de María Lionza regularmente dejan ofrendas de flores, licores, monedas o frutos en los santuarios en honor a la diosa o de otros santos populares.
INDÌGENAS YANOMAMIS VENEZOLANOS
Las mujeres dan a luz en la selva o, si es de noche, en los alrededores de la vivienda.Se envuelve la placenta para introducirla en la cavidad de un tronco, en el interior de alguna madriguera o para arrojarla al lecho de un rìo.Se envuelve el cordón umbilical con un hilo de algodòn. Cuando cae la noche atan al chinchorro de la madre y luego lo amarran en un árbol del aparecido,alrededor del cual la madre da varias vueltas con su hijo en brazos para asegurarle una larga vida.Los Yanomami practican el infanticidio cuando nacen niños deformes o gemelos, o cuando los nacimientos ocurren en un periodo muy corto.
Cuando no se puede proceder de inmediato a la incineraciòn, ponen el cadáver sobre una plataforma en la selva, ver protegiéndolo así contra los animales de rapiña. Posteriormente recogen los huesos para incinerarlos. Esto lo hacen los hombres teniendo los brazos y las manos untados con ají, que tal vez equivale simbólicamente al fuego. En la mamañana siguiente a la cremación se bañan en el río para purificarse,luego Los yanomami suelen incinerar a sus muertos. En los rituales funerarios, se mezclan las cenizas con puré de banano y agua, y la consumen en honor a sus difuntos.

1 comentario:

  1. No pudiste haber hecho de una sociedad!! No es lo mismo comunidad que sociedad
    Gracias!!

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